"Un elefante en la habitación", es una metáfora inglesa que indica una verdad evidente que está siendo ignorada. Y este "elefante" que muchas personas docentes pretenden evitar, se hará cada vez más grande y supondrá un alejamiento mayor con los estudiantes. Es innegable la revolución que han supuesto las TIC en nuestra vidas tanto en lo personal como en lo profesional.
Esta evitación se ha manifestado como un problema cuando comenzó la pandemia en 2020: ¿Cómo dar clase desde casa? ¿Es posible? No me gusta que me graben. No es serio... Estas son frases que se escuchaban de muchos docentes que se enfrentaban angustiados a un mundo ignorado hasta el momento, pero que sus estudiantes (jóvenes y no tan jóvenes) reconocían como propio.
Las nuevas tecnologías son herramientas valiosísimas para el aprendizaje de lenguas. Criticarlas es solo un reflejo de lo limitados que somos a adaptarnos a los cambios. Por supuesto que hay usos que se hacen de las TIC criticables. Por ejemplo, un empleo injustificado sin reflexión ninguna. Sin embargo, debemos verlas como un recurso que los docentes tenemos a nuestra disposición.
El aula del siglo XXI será un espacio mucho más abierto y "democrático" que el aula tradicional gracias a las nuevas tecnologías. Ahora, solo nos queda hacernos amigos del elefante.

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